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FAMELAB 2021: DESCUBRE A NUESTRAS ASTRÓNOMAS

10/12/2021

FAMELAB 2021: DESCUBRE A NUESTRAS ASTRÓNOMAS

Sara Cazzoli - Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC)
Laura Toribio - Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT)
 

El concurso de monólogos científicos Famelab organizado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) junto al British Council contó en su edición de 2021 con dos investigadoras que forman parte de la Sociedad Española de Astronomía. Sara Cazzoli (SC) que alcanzó la fase de semifinales y Laura Toribio San Cipriano (LT) que fue premiada con el segundo puesto por el jurado. Hablamos con las dos participantes para que nos cuenten sobre su paso por Famelab y lo que significa para ellas la divulgación.

  

Sara Cazzoli y Laura Toribio San Cipriano. Créditos de las imágenes: Víctor Aníbal López Fernández y FECYT.
 

¿Por qué decidiste presentarte a Famelab?

LT: Tenía muchas ganas de participar en Famelab desde que conocí su existencia después de la primera edición. Durante el doctorado empecé a participar en actividades de divulgación y quienes me conocen saben que llevo muchos años bailando y haciendo teatro. Famelab me permitía juntar todas esas partes de mi vida. Sin embargo por falta de tiempo y también por miedo, lo dejé pasar. Este año, después de la pandemia, me di cuenta que debía retomar aquellas cosas que me ilusionaban y por eso decidí presentarme.

SC: La verdad que un poco por casualidad. Solo había oído hablar de Famelab. No conocía mucho del concurso, pero mis compañeros del IAA sí. Me animaron a participar al tener una buena capacidad comunicativa, chispas con la cámara y ganas de pasarlo bien con la divulgación científica. Además me contaron como de bien les fue en la experiencia y como les ha influido como divulgadores. No necesitaba saber más, y la aventura de Famelab empezó.

¿Nos podéis hablar de cómo preparasteis vuestros monólogos?

SC: Me fascinan las hojas blancas, son una oportunidad única en la vida, aún así ¡qué nervios al tener una delante! Lo primero fue una lluvia de ideas para no paralizarme delante al desafío de escribir un monólogo por primera vez, y además en español que no es mi idioma nativo (soy italiana). Las palabras cobraban vida, ciencia y humor, y eso de escribir monólogos se convirtió en un sin parar. Escribí varios borradores para luego poder decidir el que mas se adaptaba a la primera selección. Fue tiempo bien invertido ya que algunos de esos fueron la semilla de charlas de divulgación exitosas. El texto final llegó en Navidades, después de una carrera de 10 km.

El día de la grabación, lo recuerdo como un día de ilusión y disfrute. Pude contar con un equipo adorable y sobre todo paciente, fueron los primeros que busqué al recibir la llamada de FECYT. Las cosas no se hacen solas, y con mucho atrevimiento cito a Ortega y Gasset: “Yo soy yo, y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”, en mi caso, pude dar lo mejor de mi al estar en un entorno profesional y personal increíble.

LT:  Nunca antes había escrito un monólogo así que lo primero que hice fue buscar en internet algunos consejos. Aquello me ayudó bastante, primero a pensar en el tema y luego a estructurar lo que quería decir. Me gustó mucho crear un personaje que se acercaba a la ciencia por intereses totalmente ajenos a la propia ciencia y al final se quedaba prendida de ella. Para mí, la divulgación tiene un poco de eso: despertar inquietudes en aquellos que pensaban que esto no les interesaba o que nunca llegarían a entenderlo.

Cuidé cada detalle del vídeo que envié a Famelab. Intenté hacerlo lo mejor que podía, pero nunca terminas de saber que es lo que buscan o si tu texto tendrá la calidad que ellos esperan. Me ayudaron mis amigos en la grabación, sin ellos creo que no hubiera sido posible. Y como comenta Sara tener un entorno profesional es necesario para que las cosas funcionen. Cuando recibí la llamada de la FECYT para decirme que era finalista me hizo una ilusión enorme.

Crédito: Víctor Aníbal López Fernández.
 

Contadnos sobre la semifinal

LT: Antes de la semifinal tuvimos un encuentro virtual con los organizadores y con el resto de concursantes. Repasamos los monólogos y nos dieron algunos consejos para mejorar el contenido y la interpretación. Durante todo el concurso nosotros teníamos el control sobre nuestros textos, nunca ellos nos cambiaron nada. Éramos nosotros los que teníamos la última palabra. Eso es algo que me gustó bastante, porque en ningún momento te pedían hacer o decir algo que te incomodara o que te hiciera sentir insatisfecho. Había mucho respeto por el trabajo que habíamos realizado.

Por culpa de la pandemia la semifinal se realizó a puerta cerrada. Solo estábamos los 12 semifinalistas, el jurado y los organizadores. Ese día estaba muy nerviosa, mucho más que en la final. Quería pasar de fase pero lo veía muy complicado. Los 12 monólogos me parecían muy buenos. Por eso, cuando dijeron mi nombre entre los finalistas me sentí muy agradecida. Sentí que confiaban en mí, que unas personas que no me conocían de nada me estaban diciendo que lo que hacía estaba bien hecho, que siguiera.

SC: ¡Cuantas emociones, una aventura que finalmente se hace realidad! Conocí a mis compañeros por primera vez en el encuentro virtual. Además que nos llevamos tod@s buenos consejos para mejorar, nos quedamos con las ganas de vernos y hacer equipo. Y así fué. Los dos días que pasamos juntos fueron hermosos, solo nos faltó el cariño del publico.

Repetí el monólogo hasta la saciedad, para poder interiorizarlo y darle vida en el escenario. Mi índole me lleva a ser muchas veces muy exigente conmigo misma, pero ese día salí muy contenta del escenario, y lo puedo decir alto y claro. Del teatro no niego que salí dolida al tener que abandonar la aventura de Famelab. Sin embargo, volví a hacer el monólogo en España y en Italia, y gustó, recibí muchas felicitaciones y cariño ... ¡a por más!

Crédito: FECYT.
 

Y sobre la final...

LT: El día de la final lo viví con mucha ilusión. El acto se celebró en el teatro Fernando de Rojas en el Círculo de las Bellas Artes de Madrid. El teatro era precioso, cuando llegué me pareció un regalo poder actuar allí. Los 8 finalistas teníamos que estar desde por la mañana en el teatro para probar los micros, las luces, aprender por donde teníamos que subir y bajar del escenario... Fue un día muy intenso, pero lo repetiría ahora mismo.

Cuando me tocó salir al escenario lo hice muy tranquila. Tenía claro que durante los 3 minutos que duraba el monólogo tenía que disfrutarlo. También salí a ganar y casi lo consigo. Cuando estaba en escena los focos del teatro me impedían ver al público. Yo hablaba a un espacio totalmente negro, podría haber estado el teatro vacío. Sin embargo, oía a la gente reírse y aplaudir, noté que estaba conectando con ellos, que aquello que les estaba contando les estaba interesando.

SC: Compartiendo los nervios ¡Imposbile tener favorit@s tod@s l@ concursantes se merecían ganar! El jurado no lo tuvo fácil.

Por último, ¿por qué consideráis importante la divulgación? ¿Recomendaríais Famelab?

SC: Sin duda: ¡Sí!  Merece la pena participar en Famelab, es una experiencia estupenda.  Pero ...  ojo que no es la única. Hoy en día la divulgación científica ofrece muchos escenarios para, según el arte de cada un@,  estrenarse y comprometerse en esta actividad tan enriquecedora. 

La divulgación científica es un proceso creativo y profundo, crea vocaciones en l@s  pequeñ@s y despierta inquietudes en l@s mayores, rompe la barrera de cristal entre  “academia” y “sociedad”, nos hace mejores investigadores al mejorar nuestras habilidad de comunicar mensajes científicos y, encima, ¡se pasa muy bien! Si lo pensamos bien, en el día a día compartimos de todo  ¿por qué no compartir/divulgar nuestra ciencia tan bonita y interesante?

LT: Desde mi punto de vista comunicar ciencia es algo importante para la sociedad porque está en muchos más aspectos de nuestra vida cotidiana de lo que parece. Uno de los grandes esfuerzos de la comunicación científica debería estar en lograr que la gente abandone esa idea de que la ciencia solo le pertenece a un pequeño grupo de personas que es capaz de entenderla. No se trata de pedir que todo el mundo entienda todas las teorías que existen, pero sí deberíamos ser capaces de que la gente disfrute la ciencia y la consuma al igual que lo hacen con la música aunque no sepan tocan un instrumento ni leer una partitura.

Famelab es un canal que intenta conectar con el público utilizando la estructura de los monólogos pero no es el único medio artístico del que podemos aprovecharnos los científicos para explicar aquello que queremos comunicar. Para mí el paso por Famelab ha sido tan enriquecedor que se lo recomendaría a cualquiera que quisiera participar. Les diría que confíen en ellos, que cuiden su trabajo y valoren lo que están haciendo como la comunicación de la ciencia se merece.

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