¿El Sol o el sol?: la comisión de terminología de la SEA aclara las dudas sobre el uso de las mayúsculas

Mié, 22/10/2014

 

¿El Sol o el sol? ¿El Universo o el universo? ¿La Galaxia o la galaxia? ¿Y qué ocurre con nuestro Sistema Solar y el resto de sistemas solares?

La comisión de terminología de la Sociedad Española de Astronomía ha redactado un completo informe en el que se explican las normas del uso de las mayúsculas en los textos científico en general, y astronómicos en particular, con especial atención a las dudas más frecuentes.

Podéis descargar el informe completo, del cual resumimos aquí los puntos más destacados:

 

Sustantivo genérico y término específico

En castellano, el sustantivo genérico que va seguido de un término específico siempre va en minúscula. Siempre escribiremos: constelación de Andrómeda, mar de la Tranquilidad, llanura Hellas, cráter Copérnico, galaxia del Triángulo, nebulosa Anular de la Lira…

Nombres propios, con más o menos dudas

En astronomía hay toda una serie de nombres propios sin lugar a dudas y que, por tanto, deben escribirse con mayúscula inicial en todos los casos (teniendo siempre en cuenta la necesidad de poner en minúscula el sustantivo genérico antepuesto, si lo hubiera). Entre ellos se cuentan los casos siguientes: Vía Láctea, la Osa Mayor, estrella Polar, Venus, Ganimedes (o Ganímedes), etc.

Hay sin embargo sustantivos acerca de los que cabe la duda de si son, o no, nombres propios. Las palabras Sol y Luna solo suelen escribirse con mayúscula inicial en textos científicos de temática astronómica, en los que designan los respectivos astros. La palabra tierra se escribe con mayúscula cuando designa el planeta, pero con minúscula en el resto de sus acepciones.

La Galaxia, el Universo y el Sistema Solar

Por analogía con Sol, Luna y Tierra, en su momento se decidió que Galaxia se aplica a nuestra galaxia, y que se reserva el uso con minúscula a otras galaxias externas. De la misma manera, hablaríamos del Universo para referirnos al nuestro, pero de los múltiples universos para tratar otras posibilidades. En este mismo esquema encaja el caso del Sistema Solar, que en textos astronómicos conviene tratar como nombre propio cuando se refiere al nuestro, y como nombre común cuando haga referencia a otros sistemas planetarios.

Cuerpos celestes y otros entes astronómicos

La Ortografía de la AALE dedica un apartado a este tema y ofrece ejemplos coherentes con todo lo antedicho: Marte, Orión, la Vía Láctea, la Osa Mayor, la estrella Altair, el cometa Halley, la nebulosa del Cangrejo, la nube de Oort…

En cuanto a los puntos cardinales y otros entes imaginarios, la Ortografía de la AALE establece el uso de minúscula de manera generalizada. Aunque las abreviaturas de los puntos cardinales se plasmen en mayúscula (N, S, E, O, o incluso W, y sus combinaciones NE, SO o SW, etc…), todas estas palabras van con minúscula: norte, sur, este, oeste, ecuador, eclíptica, trópico de Capricornio, círculo polar ártico, hemisferio boreal, polo norte, polo sur, polo de la eclíptica, ecuador galáctico…